19 jul 2010
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El espionaje español se rehace en Marruecos mandando a sus mejores cuadros. Tras el sonado fracaso de la
cumbre UE-Marruecos simbolizada en la
ausencia del Rey Mohammed VI, España sufrió la expulsión de sus cuadros de inteligencia en Tetuán, Tánger y Nador, las tres capitales de su antigua área de influencia. Un gesto de profundo simbolismo que marca un crucial empeoramiento en las relaciones entre los dos estados. La geopolítica peninsular hace elegir tradicionalmente a los gobiernos españoles entre el acercamiento hacia Francia y el acercamiento al anglomundo (el llamado eje atlántico). El primero conlleva la promesa de liderar a Europa en Iberoamérica (con los inevitables roces con EEUU) y el coste de cederlo en el Magreb a la antigua potencia colonizadora, Francia. El segundo supone pasar a un discreto segundo plano en América y aumentar la tensión con los franceses y sus aliados en Norte africano y en general el mundo arabomusulmán. Si la primera política fue vigorosamente representada por Felipe González, la segunda lo fue por José María Aznar.

La cancillería del ministro Moratinos sin embargo, parece no haber conseguido un reacomodo en ningúna de las dos opciones: ha pasado a usar el francófilo “
Latinoamerica” y
ceder al Eliseo la preponderancia institucional largamente trabajada con las Cumbres Iberoamericanas, pero a pesar de haber avalado el
aumento de rango en la UE del estatuto de asociación de Marruecos y haber sacrificado sus posiciones históricas sobre el Sahara, ni siquiera consigue un marco estable de relaciones en su vecino meridional.
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[...] de El País- lo liga al burdo acoso del CNI al monarca marroquí que siguió a una serie de fallos y despropósitos que ya habían enturbiado bastante las relaciones entre los dos estados. Pocos parecen recordar que [...]